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    July 27

    CARTA de JULIO CORTÁZAR a ALEJANDRA PIZARNIK. De REVISTA Ñ

     

     

    Hoy compramos la Ñ , después de un tiempo, y me encontré con que viene acompañada por un suplemento llamado “ Cartas Memorables”. Entre ellas, estaba esta de Cortázar a Pizarnik que abajo copiaré. Fue una sorpresa, no sabía que se conocían, sí del trágico final de ella , y por eso esta carta se me viene como una botella al mar con un mensaje de amor y rescate  para alguien que ya no podría leerlo , para alguien que estaba naufragando en sus propias letras.

     

     

                    Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik

     

    Alejandra Pizarnik vivió en París entre 1960 y 1964. Allí conoció a Julio Cortázar, quien se convirtió para ella en una suerte de protector. Los últimos años de Pizarnik fueron muy difíciles: constantes depresiones y dos tentativas de suicido, en 1970 y 1972. Finalmente en septiembre de ese año se mató con una sobredosis de seconal sódico. Tenía 36 años. La carta de Cortázar , fechada un año antes del suicidio de la autora de El infierno musical , hace alusión a sus cada vez más frecuentes internaciones en neuropsiquiátricos.

     

     

     

    “ Sólo te acepto viva”

     

     

    París, 9 de setiembre de 1971.

     

    Mi querida, tu carta de julio me llega en setiembre, espero que entre tanto estés ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; el mío es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de… Pero vos, vos, ¿ te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza – y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a  la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

    Escribime, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip ( ¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

                                   Julio

     

     

    De " Revista Ñ" , sulpemento Cartas Memorables, 26 de julio de 2008.